
Durante siglos, la población de Osetia del Sur ha convivido pacíficamente, salvo breves períodos de inestabilidad, producidos por tensiones externas.
Así fue entre 1918 y 1920. Entonces, las confrontaciones entre bolcheviques rusos y mencheviques georgianos condujeron a diversas revueltas, que finalizaron en 1922, tras el triunfo de los primeros y la formación de la URSS. Stalin decretó el establecimiento de la Región Autónoma de Osetia del Sur, con capital en la ciudad de Tsjinvali, entonces de mayoría étnica georgiana, dentro de la República Socialista Soviética de Georgia.
La relación entre la etnia de origen oseto-ruso y la georgiana 66% y 30% de la población respectivamente, con abundante interacción y mezclas, fue mucho mejor que en otras regiones caucasianas, donde la diversidad cultural y religiosa produjo repetidas fricciones a lo largo del siglo XX. El tablero de ajedrez de poblaciones con predominio de unos y otros funcionó como marco de una convivencia sin problemas por décadas.
Entre 1989 y 1991, el nacionalismo georgiano, tendente a una emancipación respecto de la URSS, es contestado por un antagónico nacionalismo oseto pro-soviético. Hay entonces una escalada de incidentes que condujeron a la presencia de supuestas fuerzas de paz rusas en el territorio, que luego resultaron crecientemente implicadas, cuando el conflicto subió de grado durante 1991 y 1992, tras la formalización como estado independiente de la República de Georgia y el primer referéndum independentista en Osetia. Finalmente, ante la creciente presión de Rusia sobre Georgia, se firmó un cese de hostilidades que habría de ser supervisado por una fuerza de paz conjunta integrada por osetos, rusos y georgianos y con una misión permanente de la OSCE.

En
1996, bajo los auspicios del entonces presidente de Georgia,
Edvard Shevarnadze, se produjo el mayor avance pacificador, con la firma de un
memorándum de medidas para la seguridad y la confianza mutuas entre ambos gobiernos, central y autónomo. Esto fue seguido de reasentamientos de refugiados en la zona y otras formas de cooperación entre ambas etnias para la reconstrucción de las infraestructuras. Un clima de distensión favoreció la tímida recuperación económica y la reactivación de la sociedad civil por varios años más.
SITUACION RECIENTE Y ACTUAL
Tras la Revolución Rosa de 2003, financiada por el multimillonario estadounidense George Soros y apoyada políticamente por Washington, llegó al poder en Georgia el pro-occidental Mijeíl Saakashvili, abogado formado en USA y claramente direccionado hacia la integración de Georgia en la OTAN. Este gobierno, comprometido con la llamada Guerra al terrorismo envió su ejército a Irak, hasta el punto de ser el tercer país extranjero en presencia militar, para recibir en contrapartida abundante material bélico de alta tecnología, junto con asesores militares de Israel y USA.
Por la parte oseta, durante la presencia de las fuerzas de paz rusas, se procedió a la formación de un ejército regular propio y se celebraron elecciones presidenciales, obviamente impugnadas desde Tiflis, que dejaron en el poder, en 2001, a Eduard Kokoiti. Gran parte de la población oseta recibió pasaportes que les acreditaban también como ciudadanos rusos.
De hecho, parte de la región estaba bajo el control de Georgia, mientras la mayoría del territorio estaba controlado por fuerzas osetas, que fueron además reforzadas por voluntarios rusos, tras el pronunciamiento de la Duma en apoyo al gobierno de Kokoiti, frente a las que preveían como inminentes agresiones georgianas.

En este trasfondo de tensión creciente, se celebraron en
2005 nuevas conversaciones, al amparo de la
Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo en Estrasburgo, donde
Saakashvili propuso (tal vez algo tarde) nuevas formas de integración a la región autónoma
oseta dentro del Estado Georgiano y un plan de pacificación para tres años con participación de fuerzas policiales conjuntas y bajo supervisión internacional. Este plan
no tuvo eco en la otra parte y en
2006 hubo una nueva escalada en escaramuzas y agresiones. Osetia del Sur abrió fuego contra un helicóptero donde viajaba el Ministro de Defensa georgiano, poco después denunció haber desarticulado comandos georgianos que planeaban acciones de boicot y convocó un nuevo referéndum por la independencia ese año. Por su parte, desde
Tiflis se impulsaron elecciones en la parte del territorio controlada por Georgia, de donde salió un Presidente
alternativo para la región,
Dmitry Sanakoyev, que fue apoyado por Saakashvili en detrimento de Kokoiti.
Ninguno de ambos presidentes fue reconocido internacionalmente, como no había sido reconocido el referéndum independentista, en el que no había participado la población de etnia georgiana.
Nuevos incidentes y choques se fueron alternando in crescendo entre ambas facciones durante 2007, llevando la tensión a los ámbitos internacionales. Observadores de la OTAN invitados por Georgia denunciaron violaciones del espacio aéreo a cargo de aviones rusos. Nuevos incidentes y acusaciones mutuas se sucedieron en 2008, sin que observadores europeos invitados pudieran establecer quien era responsable de iniciar el fuego en cada caso.
Simultáneamente, Moscú reconoce violaciones del espacio aéreo georgiano y haber enviado efectivos a Osetia del Sur para ayudar en la defensa frente a un ataque georgiano. Por su parte, USA promete públicamente al gobierno de Tiflis pleno apoyo de la OTAN para resolver sus problemas en Abjasia y en Osetia del Sur, como parte del proceso de integración de su país en la Alianza Atlántica. Altercados diplomáticos y acusaciones mutuas se suceden mientras maniobras militares de Rusia y de la OTAN se celebran en las cercanías de la zona y el ejército georgiano recupera sus contingentes desplazados en Irak para reforzar la frontera con Osetia.

Durante los primeros días de Agosto, los intercambios de fuego entre las zonas controladas por ambos bandos se suceden. El gobierno de Tiflis decreta un cese del fuego unilateral, para proceder a las pocas horas a una ofensiva militar a gran escala, el día 7, coincidiendo con la inauguración de los JJOO de Pekín. Formalmente presentada como una acción de restablecimiento del orden constitucional, la campaña de destrucción masiva sobre la capital Tsjinvali y el territorio controlado por fuerzas osetas y rusas, presenta unas características propias de una operación de castigo y exterminio sobre la población civil, estimándose en hasta 2.000 muertos y 30.000 desplazados el primer coste humano de la confrontación. El día 8, Rusia responde con una acción, también a gran escala pero con un potencial netamente superior, haciendo retroceder en los días posteriores al ejército georgiano y continuando la ofensiva, más allá de las fronteras de la región autónoma, pasando a dominar y controlar territorios y ciudades de Georgia. Nuevas escaramuzas bélicas entre fuerzas rusas y georgianas tuvieron lugar también en el Mar Caspio y en la región autónoma de Abjasia.
Por iniciativa de la UE, un acuerdo de paz ha sido firmado entre Georgia y Rusia, por sus respectivos presidentes, Medvedev y Saakashvili, si bien no hay acuerdo en cuanto a los plazos de cumplimiento de detalles como la retirada de los respectivos ejércitos y otros matices en la aplicación del tratado. El intercambio de acusaciones entre USA y la Federación Rusa ha llevado al máximo nivel internacional la escalada de tensiones, similar a los tiempos de la Guerra Fría. La diferencia es que ahora solamente uno de los bandos está en posición aparente de cercar al otro y esto puede ser mucho más peligroso para todos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada